¡Buenos días mis bell@s! Quiero finalizar esta semana con un look cuyo protagonista es un traje que me tiene completamente fascinada.

 

 

El lunes terminaré con los looks de Fashion Week y os enseñaré el último que llevé para la ocasión pero ahora hacemos un alto para centrarnos en un conjunto actual y versátil que lleva siendo protagonista del street style mucho tiempo.

 

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Los trajes y los conjuntos de dos piezas han dejado de ser únicamente una opción para ocasiones especiales y se han apoderado del día a día , haciendo uso a la versatilidad que les caracteriza y demostrando que todo vale mientras nos sintamos cómodos con lo que llevamos.

 

 

 

Hemos visto este tipo de prendas conjuntadas con deportivas o con tacones y en ambos caso el resultado es favorecedor.

Además, creo que un estampado a cuadros reconvierte la pieza y la reinventa para desmarcarse de los clásicos y darnos otra visión.

 

 

 

 

El blanco y negro son los colores con más poder de la paleta por lo que una combinación entre ambos es un sí rotundo.

En esta ocasión , los he combinado con un jersey muy finito en color celeste con detalles en blanco. Quería algo de esta tonalidad para generar contraste y para que rompieran un poco el esquema bicolor que estábamos formando.

 

 

 

 

Es muy entallado y se adapta perfectamente . Al igual que el pantalón , que gracias al cinturón, podemos ajustarlo a nuestra medida.

 

 

 

Ya sabéis que soy una loca de los sombreros y boinas. Son un accesorio indispensable en nuestro armario os diría. No hace falta que tengáis multitud pero si un par de ellos que se adapten a vuestro estilo y que nos brinden la posibilidad de llevarlo en decenas de ocasiones diferentes y jugar con distintos estilos para sacarles el máximo partido.

 

 

 

Entre el blanco y el negro , entre telas y matices . Jugando aquella partida de dominó de cada domingo , moviendo las fichas al son de esa canción de blues que le recordaba a aquellos felices años pasados. Ya perdió la cuente de cuántas primaveras rondaron por allí. Mientras tanto, seguía disfrutando de los pequeños placeres que le regalaba la vida. Un café cargado y un buen libro – ohyepblog