Y así fue como dijo adiós. Sin cerrar la puerta pero sin esperar un cambio abrazado a la incertidumbre con el continúo afán de cobijarse .

Pienso, aunque confieso que no ha sido así siempre, que todo comienzo nace en el lecho de un adiós . Con las pocas o muchas ganas que , posiblemente en migajas , se disponen a ganar terreno.

Un tablero en blanco , donde algunas casillas nos pueden resultar familiares o tal vez tengamos sospechas de algún que otro movimiento pero , en definitiva, en blanco. Y qué es si no eso que una oportunidad . La oportunidad de saltar sin miramientos, de romper o tomar distancia de esas creencias propias que siempre utilizan como argumento , en un tono desafiante cuanto menos, el conocernos. Cambiar el rumbo de cualquier quizás , reorganizar ideas, dar impulso a la ambición , retirar las excusas del juego , regalarte «posibilidades de» … tantas que te abrumen.

También es cierto que nunca terminaré de comprender las despedidas prematuras. Tanto adiós a la ligera y cambio de aires con aún todas las balas en la retaguardia , comenzar de nuevo por falta de responsabilidad emocional , autocuidado como concepto vago, la implicación frente a cualquier cosa como sinónimo de ahogo , autosabotearnos con «pero » , » y si » o «tal vez » , jugar a predecir el futuro, construir muros de expectativas de tal altura que ver más allá es todo un imposible.

Aplicable a casi cualquier cosa, persona , trabajo, hobby …

He leído en muchas ocasiones que, «crecer es aprender a despedirse » . Pensaba que estaba de acuerdo pero creo que , para mí, crecer es aprender a dar una segunda vida a los escombros de un adiós . O puede que hacer limpieza directa y construir de nuevo sobre un suelo más resentido pero con mucha más historia.

Hoy, quería poner en valor las dos caras de un adiós. Dejar a un lado lo conocido, lo que rápidamente nos invade y ese pensamiento socorrido con una clara visión fatalista de todo lo negativo que esto implica. Y es que, sin un punto , nunca habría un nuevo párrafo dispuesto a seguir narrando la historia.

Texto y fotos – ohyepblog