Libertades. Naturaleza. Sol. Correr . No medir, sentir.

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Soñar despiertos nunca ha sido un problema, más bien todo lo contrario. La imperante necesidad de volar mas allá , de llegar tan alto que ni la mayor de las ilusiones sería capaz de alcanzarnos ni ninguno de esos gigantes de cuento que actuaban de compañeros de almohada en las noches de insomnio.

Pero no quiero desviarme del tema, estábamos hablando de soñar. De ese particular regalo que nos han dado sin fecha de caducidad, de algo tan poderoso que no entiende de barreras, de países, de economía , de estigmas , de etnias.

De entender que cuando contestábamos con ,aproximadamente, cuatro años  que de mayor queríamos ser payasos , conquistar la luna o diseñar ese nuevo par de zapatos que se convierte en tendencia a nivel mundial, solo nos estábamos anteponiendo desde bien pequeñitos a descubrir un mensaje que debería ir grabado bajo la piel : solo conoce límites quien se los pone.

Y es que una vez me dijeron que soñar alto era vivir con los pies en cualquier parte menos en la tierra. Como si esta supuesta afirmación fuese sinónimo de inmadurez , falta de cordura o cualquier otro disparate.

En mi opinión, de ilusiones viven los seres no sé si más inteligentes del planeta pero seguro que sí los más felices.

Y ya puestos a entrar en estas materias, hay otro mensaje que no deberías pasar por alto y que va muy ligado a todo lo hablado :  Haz.

¿Haz? ¿Ese es tú mensaje Yara? Sí, queridos lectores. Mi mensaje es que hagáis absolutamente todo , tanto lo que soñasteis con cuatro años como cualquier «tontería» que se os pase por la cabeza en un mínimo instante y vaya precedido de muchas ganas.  Y esto puede ser simplemente, ir en coche con tu madre  ver un escenario como el que os muestro y correr a hacer allí las fotos del que es el post de hoy. Posiblemente nuestra carrera fuese una total parodia de la dulce Heidi ,posiblemente hemos aprendido que correr campo a través con alpargatas no es tan buena idea  y posiblemente para cualquiera que lea esto ,dicho momento no tenga valor alguno  pero os aseguro que son pequeños momentos así los que quedan guardados en la recamara  .

Sueña, salta, ríe, haz … pero no de cualquier forma. Sueña alto, tan alto que se pierda en el horizonte, salta como si tu objetivo fuese abrazar la luna o raptar una estrella , ríe a carcajadas y que suenen ,joder y … por último, haz todo aquello que venga acompañado de un mínimo atisbo de ilusión.

Hay muchas teorías sobre cuáles son las claves de la felicidad  y aunque no tengo ni idea de dichas premisas, creo que estas pequeñas cosas pueden conducirnos a ella.