Querido rosa,

soy de las que piensan que una dulzura casi inexplicable te acompaña desde la cuna. Soy de las que te atesoran con mimo y apremian ese simbolismo que, de a poco, te han ido regalado. Soy de las que piensan que toda paleta necesita de tu delicada presencia .

Ya os había enseñado este vestido en azul pues fue mi elección para la noche de fin de año y ya sabéis que también soy de las que piensan que cuando una prenda nos gusta mucho o tiene algo que la hace notoria frente a las demás y nos sentimos realmente favorecidas con la misma, no hay razones por las que no podemos hacernos con ella en otro color.

Los detalles de este vestido hacen que para mí sea una prenda muy particular con cierta magia o diferenciación frente a otros diseños. Es de Lovezesent y con esta, es la tercera prenda que os enseño de la marca y no puedo evitar volver a recomendárosla porque tanto la calidad de las prendas como la variedad y originalidad de sus diseños, hacen que merezca realmente la pena.

Dentro de todos los detalles que me conquistaron de la prenda, tengo que destacar las mangas pues juegan un claro papel protagonista que no pasa desapercibido y que consigue favorecer toda la zona superior y potencia esa diferenciación de la que os hablo.

En sí creo que el vestido guarda una estética elegante y muy femenina . También os digo, que el color es aquí determinante para las distintas «versiones» que nos puede brindar. El rosa nos va a dar un cierto romanticismo innegable, el azul que os enseñé tenía muchísima fuerza en cuanto a su presencia y en rojo , por ejemplo, tendríamos otra versión completamente diferente que también compraría sin ninguna duda.

Adoro que el escote no sea pronunciado ni demasiado marcado y que el largo nos permita hacer mil combinaciones en cuanto al calzado e incluso optar por ocultarlos .

En definitiva, empiezo la semana enseñándoos uno de los vestidos más especiales que tengo en mi armario , una de esas piezas que guardamos y sacamos con ilusión, una de esas prendas que visten y empoderan.