Y puede que si tuviera que quedarme con un único calzado para este invierno, fuesen estas botas. Unas botas altas, infinitas.

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Unas botas que actúan de envoltorio perfecto para nuestras piernas. Realzan gracias a su tacón y es éste el que también hace que , gracias a su forma, sean cómodas a pesar de esos centímetros de más.

 

Y puede, que si tuviera que quedarme con un color de la paleta fuese … ¡Ah no!. Tendría que ampliar la respuesta a tres y decididamente serían : negro , rojo y  gris.

 

¿Por qué? Porque puede que sienta armonía entre cada tela de estos tonos que juegan a formar conjuntos . Puede que me vea favorecida entre esos hilos rojos  , que crea firmemente que no hay un color más imponente y puro que el negro pese a lo que digan las malas lenguas.

Puede que encuentre en el negro un cobijo perfecto que no entiende ni de épocas ni de estaciones y que crea que su hermano el gris heredó los mismos dones pero con ciertos toques de sutiliza.

Y puede , queridos lectores, que estos tres colores supongan un fondo de armario imprescindible (para mí al menos ) y que ninguno de ellos se acorrale ante las modas o deje de ir acompañado de la palabra versatilidad.

Y puede, que si tuviera que hablaros de un accesorio estrella… eligiera la boina como respuesta premiada.

Adoro la sencillez que compone esta corona diaria.

Y puede que si hablamos de significados, este bolso reúna muchos más que otras cosas . Porque detrás de él hay un quién y un por qué. Me lo regalaron mis padres por mi cumpleaños y créanme cuando les digo que eso , quieras o no , marca un punto de distinción.

Y puede, queridos lectores, que entre líneas os esté hablando del look de hoy.

Feliz comienzo de semana bell@s