Siempre he sido de esas personas que tienen un plan B. No considero que sea algo negativo , si no más bien todo lo contrario. Tengo un inmenso e indiscutible respeto por el tiempo. Y esto me ha llevado a marcarme siempre una lista de quehaceres cada «x» años . Estoy segura de que algunos de los ojos que me miran también son de ese team. Del grupo de personas al que le preguntas dónde te ves de aquí a cinco años y tienen una o unas cuantas respuestas.

A los dieciséis ,tenía claro que cuando cumpliera dieciocho me sacaría el carnet de coche, tendría más que seleccionada la carrera que quería estudiar y a lo que querría dedicarme. A los dieciocho , me había (im)puesto, como uno de los otros tantos baremos, que a los veinticinco imperaría la estabilidad en multitud de ámbitos.

Bien, hoy por hoy , le he tendido una mano al tiempo y le he dado un respiro a mi pequeña lista . Saqué el carnet de coche en el tiempo y forma que me auto impuse y en cuanto a los estudios ,también pude dar un positivo visto bueno pero con el paso del tiempo, me dí cuenta de que hay ambiciones que no pueden ser acordonadas . Hay múltiples factores que intervienen en un día de cualquiera de nosotros y diría que tenemos control sobre menos de la mitad de éstos.

Cuando te exiges algo y no sucede , aparece la frustración y éstas no deben de tener cabida porque el sentido de las mismas únicamente radica en un plan mental trazado sobre una base que tal vez ahora no sea sólida pero puede que pasado un tiempo sí. Un «no» hoy no tiene por qué replicarse mañana.

El tiempo siempre me ha parecido un concepto interesante. Un fondo plagado de dudas , un aquí y ahora incorpóreo que se aventura a competir cuando el resultado era obvio desde el inicio.

Si hoy me preguntasen cómo me veo de aquí a cinco años creo que mi respuesta sería muy distinta a la que escribí en aquellos papeles. Tal vez le diría que me veo con la misma ambición de siempre, feliz por perseguir todo lo que vuela por mi mente o al menos intentarlo, seguramente con unos cuantos días malos que aparecen sin querer pero que vienen implícitos con el vivir , dispuesta a abatir mis miedos, con los ojos bien abiertos y la mochila cargada de destinos por descubrir , con la misma pasión por la moda … De aquí a cinco años, me veo siendo fiel a mí misma y que todo lo demás sea el resultado de las variables que pueda controlar de una ecuación hecha con mimo y de lo que el tiempo me permita.

Creo que lo importante para sentirse orgullos@ del camino andando es no haber dejado ningún «tal vez» en la recamara. No quedarse con las ganas por miedo a cambiar de dirección o a tomar un atajo, no frenar en seco por no volver a empezar . No agarrar una rutina hasta privarle de aire tan sólo por comodidad . Creo que lo importante para sentirse orgullos@ del camino andando ,es pedirnos a nosotros mismos y a la vida sin imperativos.

Hoy me apetecía hablaros del tiempo porque quería compartir mi reflexión con vosotr@s y recordarme , que merece la pena darle tiempo al tiempo. Saborear los minutos, sonreir a la incertidumbre aunque su halo pueda incomodar.Apostar por un nosotros mismos como cierre de una historia que nos pellizque el alma al recordarla y dejemos que la trama siga su curso sin olvidar que el narrador y el protagonista llevan el mismo nombre.