Y allí estaba ella , luciendo de amarillo entre amapolas. Dejándose llevar, siendo ella misma sobre todas las cosas . Acompañando el movimiento de las telas vaporosas que envolvían su silueta . Soñando a ser .

 

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Siempre digo que hay prendas que dicen mucho más , prendas que no son únicamente hilos y patrones, prendas que hacen  que imaginemos mil ocasiones en las que llevarlas y que adquieren un significado muy particular en nuestro armario y de verdad creo que es importante que tengamos en cuenta todo ello a la hora de incorporar prendas nuevas en nuestro closet.

 

 

Sin duda alguna, este vestido estaría dentro de esa «categoría». Tanto su forma como el tipo de tejido, el volumen que nos aporta, su largo e incluso su color, hacen que sea de lo más especial.

 

 

El color amarillo suele ser un tono de extremos, de amor u odio y en mi caso, me encanta. Es luminoso, con fuerza pero sutil  , derrocha cierta vitalidad y ha sido protagonista de tendencias , de pasarelas y del streetstyle más puro.

Es también una de mis tonalidades favoritas para las sombras de ojos gracias al brillo y a la luz que nos aporta.

 

 

Otro de los detalles del vestido que podemos destacar es su escote en forma de V. Consigue acentuar y potenciar la parte superior de nuestro cuerpo y alargar visualmente nuestro cuello. Es perfecto también para las que somos bajitas porque como os comentaba, alarga nuestro torso y hace que nos veamos más esbeltas.

Así mismo y para no contrarrestar el efecto, es importante que no recarguemos esta zona con accesorios y si decidimos incluirlos, optemos por una gargantilla pegadita.

En definitiva, sencillo, elegante y muy favorecedor.

 

 

 

Por otro lado y desde siempre, los vestidos largos me encantan. Todas queremos sentirnos princesas y este tipo de prendas nos regalan esa sensación. No entienden de épocas del año pues son aptas para todas  y la multitud de diseños que podemos encontrar hace que se conviertan en un imprescindible para todos los gustos.

 

 

 

Ser protagonista de cualquier cuento es posible porque hay prendas que nos transportan a aquellas historias que nos solían leer antes de dormir cuando eramos pequeñas o a esos romances que nos han mantenido en vilo años más tarde. Historias que nos hacían ver que hay princesas capaces de reinar sin corona y que vencer al dragón es solo cuestión de quitar los miedos y hacer caso al valor. Historias que nos dicen que creer es poder y que todo sueño nace de una idea y ésta siempre puede ser llevada a la práctica.

 

 

Tal vez prefiramos sumergirnos en las «mil y una noches» , librar batallas por amor como nos enseñó » Mulán» o decantarnos por el rojo como «Caperucita». La elección es nuestra y la ropa también nos brinda la posibilidad de ser quienes queramos . Mostrar el reflejo que nos apetezca , ser una presentación de nosotros mismos a medida o tal vez a medias y guardarnos lo que queramos para nosotros mismos. Regalar «posibilidad» es un sinónimo claro de libertad y creo que no hay nada más afortunado de disfrutar de ella.

 

 

Y así fue como ese vestido se lo dijo todo. Fue capaz de transportarla a un campo color amarillo, de hacerla bailar bajo la luz del sol.