Vida en su color , originalidad en su patrón , un guiño de favor para nuestra silueta , indiscutible a temporalidad … son algunas de las características que , en mi opinión, hacen que un vestido sea de lo más especial. El que os enseño hoy de Loavies cumple con todas ellas .

Como ya os imagináis por la introducción de este post , me cautivaron sus numerosas particularidades .

En primer lugar , me encanta el estampado con cierto aire retro y presencia año tras años en diferentes prendas y accesorios .

La combinación de negro y rojo con detalles en blanco , es un acierto indiscutible y ya no os cuento si , como es mi caso ,coincide con que el rojo es uno de tus colores fetiche a la hora de vestir y sientes cierta debilidad por las prendas que llevan , de una u otra forma, esta tonalidad.

Seguidamente y algo que no podemos pasar por alto ,es el nido de abeja. Ya fue tendencia en el 2021 y sigue ocupando un puesto privilegiado. Alcanzó su esplendor en los años 80 y no tardó en hacerse un hueco en los armarios.

Se adapta al cuerpo gracias a su gran elasticidad, consigue marcar las curvas si se encuentra próximo a dichas zonas y aporta jovialidad a la estética general de nuestro outfit.

Y algo que va muy bien con esto es jugar con la contraposición de efectos. Es decir, el nido de abeja consigue que la prenda se adapte perfectamente y quede entallada y los volantes de la zona inferior del vestido, consiguen aportar volumen por lo que se consigue un equilibrio de lo más favorecedor visualmente.

También las mangas se ven revestidas por unos pequeños volantes , algo que consigue darle un punto de lo más romántico .

Por último, el escote barco . Se trata de uno de mis tipo de escote favoritos. Creo que es muy elegante , sugerente y femenino . Apto para cualquier tipo de evento y muy cómodo de lucir.

Potencia la zona de los hombros pero también la zona del pecho . Desde la sutileza de su diseño, consigue perfectamente potenciar ambas zonas.

Como curiosidad , si buscamos en la historia pasada de este tipo de escote encontramos como referencia a la Duquesa Elena Pávlovna Románova que fue retratada en 1829 con un modelo de este estilo en una obra de Karl Briullov.

Tiempo más tarde y a partir de la mitad del siglo XIX , este diseño estuvo estrechamente relacionado con la alta costura francesa y la Emperatriz Eugenia de Montijo.

Siempre que busco detalles sobre la historia de una prenda y lleva consigo pinceladas pasadas como estas, siento que traslada cierta riqueza que con el paso de los años sigue manteniéndose en ella, sigue sumando personas que en diferentes contextos temporales , continúan optado por lo mismo porque funciona y en definitiva , esa es la clave para que algo se mantenga en el tiempo.

En cuanto al calzado , unas sandalias negras que se han convertido en un auténtico favorito gracias a lo cómodas que son y a las mil posibilidades de combinarlas que podemos tener.

Me gustan con todo tipo de outfits y son perfectas tanto para una jornada de diario como para un evento más especial.

Y entre tanto, apostó por lo diferente sin dejar de ver magia en la rutina y en la cotidianidad que la persigue. Disfrutó , tanto y tan bien que se le hacían escasos los segundos que el reloj le brindaba . Abrazó las estaciones , el desorden , el futuro, la armonía del viento y en definitiva … la vida- ohyepblog.