Piezas únicas , diferentes. Piezas con un valor , ya sea porque así se lo hemos dado o porque viene inherente entre tejido y detalles.

La prenda que os enseño hoy, es una de las joyas de mi armario que guardo con especial mimo.

Elegante, femenino, favorecedor, atemporal, especial … son algunos de los acertados adjetivos que tengo que incluir para hablar de este vestido.

Me gusto en cuanto lo vi sin tener en mente una situación para lucirlo , sin haber pensado en comprar una prenda de este estilo por alguna ocasión que estaría por venir, sin intenciones…

Me gustó de improviso pero con la certeza de que aún sin un «para qué» determinado , tenía que venirse conmigo .

Adoro ese tipo de momentos en los que un simple vistazo es suficiente , un amor a primera vista que se traslada al día a día y a todo aquello que puede protagonizarlo , la afirmación de que a veces un segundo es suficiente incluso en las cosas más simplistas .

Si lo analizamos en detalle, veremos que son varios los puntos a resaltar. Por un lado y algo que siempre comento, el color.

Un color que abandera la neutralidad, la templanza y está íntimamente ligado al otoño pero sorprendiendo también al hacerse tendencia en la primavera. Trendy y favorecedor, se enmarca dentro de las tonalidades necesarias para crear un buen fondo de armario.

Por otro lado, es extremadamente entallado por lo que nuestra figura se ve favorecida y resaltada .

La pedrería, es el detalle que más me gusta. Creo que es esto precisamente lo que aporta un extra a la prenda y hace que se desmarque de otros diseños, adquiriendo un protagonismo propio.

Consigue otorgarle cierta delicadeza y un extra a la estética general femenina.

Sin ninguna duda, creo que es de ese tipo de prendas que empoderan, que son un todo en una única pieza, que conquistan y atrapan.

Lo reservo para ocasiones especiales pues creo que otras situaciones … no le harían justicia.

Lo acomodó con suma delicadeza, como quien atesora un sueño . Le dio valor al detalle, admiración absoluta al tiempo que lo forjó y fantaseó una y mil veces con él. Vio grandeza en lo pequeño y custodió así un reflejo de felicidad – ohyepblog