Lo bonito de sentirse libre. De mirar tan alto que parece que tocamos los sueños con la punta de los dedos. Lo bonito de un «yo» y «feliz» unidos en la misma frase sin estar separados por comas y dando la bienvenida a un punto que actúa de comienzo en esta historia. 

Lo bonito de volar con los pies en la tierra, de sentir y romper barreras . Lo bonito de verte crecer mientras decides hacerte amiga del tiempo y acunarle porque has prendido a cuidar con mimo aquello que vale la pena.

Lo bonito de ser uno mismo y darse cuenta de que es así pues no hay mejor sello de identidad que las ideas claras por bandera.

 

 

 

 

Lo bonito de sentirse libre … cada día.

 

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Viena me ha dado la oportunidad de tomar aire e impulso. Cada viaje supone para mí un pedacito que se suma y otro que se desprenden , un «aquí está la vida» que acojo con los brazos abiertos.

He querido empezar así  hoy porque creo que la compañía  – mi hermana -y el lugar, han hecho que sea una parada de lo más especial en mi diario de abordo personal.

 

 

 

Seguro que habéis visto en un montón de películas o series americanas, ese parque de atracciones al final de una playa  o en un lugar icónico. Un conjunto de atracciones singulares y muy vistosas que aparecían como escenario de Grease en su baile final o en una de las escenas que nos mantenía en plena tensión en la serie de scream.

 

 

 

 

Pues bien, este parque me ha recordado a aquellos. Os puedo asegurar que es uno de los más bonitos en los que he estado .

 

 

Había sido utilizado durante siglos como coto de caza hasta que en 1766 decidió abrirse al público y en 1895 se inauguró el que sería el parque de atracciones más antiguo del mundo .

Todas y cada una de las atracciones se conservan en perfecto estado  y están «presididas» por una noria desde la que tendréis una vista panorámica de la ciudad.

 

 

 

 

Ésta es uno de los emblemas de la ciudad , posee sesenta metros de altura y se inauguró durante la celebración del cincuenta aniversario de la coronación de Francisco José l. Ha logrado sobrevivir a las grandes catástrofes naturales y a los conflictos bélicos .

 

 

La entrada al parque es gratuita y se pagan las atracciones de manera individual. El precio estaba entre los 4 y los 5 euros .

Y ya os adelanto, que es una visita súper obligada porque merece muchísimo la pena adentrarse en sus avenidas y disfrutarlas .

 

También tenéis allí lugares para comer aunque sí que es cierto que tenéis zonas muy cercanas al parque más económicas .

 

 

Nosotras fuimos dando un paseo desde HUNDERTWASSER – mencionado en el post anterior –  y me parece una buenísima opción para conocer la ciudad . Tardamos unos 15, 20 minutos aproximadamente y ya a la vuelta decidimos coger el metro que lo tenéis justo en frente del parque.

 

También dentro de éste, tenéis tiendas con artículos de broma, disfraces y regalos que van muy acorde con la estética de todo el recinto.

 

 

 

En definitiva, ha sido un acierto que recomiendo visitar sí o sí .

EL horario es de 10 de la mañana a 1 de la madrugada del 15 de marzo al 31 de octubre y el resto del tiempo hasta las 24 h aprox.

 

 

Al día siguiente, comenzamos por ir a visitar el Palacio de Hofburg que ha sido durante más de 600 años el lugar de residencia de los Habsburgo.

Su fachada y cada rincón que lo forman dan como resultado una estructura impactante .

 

 

Se trata de un enorme conjunto arquitectónico que abarca una gran zona en la que enconramos museos, una iglesia, la Biblioteca Nacional Austriaca, la Escuela de Equitación , los apartamentos imperiales, el Museo de Sisi y la Platería de la corte.

Os hablaré en la próxima parte de la guía de todo ello pero ahora me voy a centrar en el Museo de Sisi , los apartamentos y la Platería.

 

 

La entrada se adquiere en el interior del edificio y creo recordar que me costó en torno a 18€ . La primera parte nos lleva a la platería de la corte que pasó a ser propiedad de la República de Austria.

Se exponen piezas muy lujosas con diseños exclusivos para la ocasión, utensilios de cocina y diferentes mantelerías.

A la entrada nos dan también un audioguía que habilitan en tu idioma para explicarte de qué se trata cada sala y el papel que desempeñaba cada pieza.

 

 

Tras esto, pasamos directamente al museo de SISI.Un espacio habilitado para adentrarnos en su pasado y conocer pinceladas de su vida.

Destaca la importancia que daba a su belleza, los cuidados  a los que se sometía para mantener siempre una imagen de perfección casi insostenible y su gusto y pasión por la literatura.

 

 

Como os digo, nos hacen un recorrido por las etapas de su vida, nos muestran las prendas que vestía, las joyas que adornaban esos largos vestidos, los aposentos en los que descansaba e incluso en el que hacía ejercicio como parte de una larga rutina.

Aquí entramos pues a los apartamentos imperiales en los que se recorren 19 habitaciones tanto de la emperatriz como del emperador Francisco José.

 

 

Las habitaciones se mantienen perfectamente decoradas y amuebladas y creo que son un  testimonio claro de un pedazo de la historia. Y en mi opinión, todo lo que forma parte de nuestro pasado, de la historia , merece ser conocido.

 

 

Lo podéis encontrar en Michaelerplatz 1 y el horario de 9h a 17.30 horas. El recorrido es largo y aproximadamente lleva dos horas recorrerlo con detenimiento y haciendo todas las escuchas del audioguía.

Considero que si os gusta la historia y queréis conocer más sobre la emperatriz Sisi, es una visita que debéis incluir en vuestra agenda.

No es una de las visitas que más me han impactado de todo lo que he visto y creo que el importe de la entrada es un poco elevado en comparación con otros lugares que os mostraré pero sí salí enriquecida y con la curiosidad de buscar y de conocer un poquito más.

 

 

 

Nos vemos el miércoles con un nuevo post mis bell@s