Siempre tengo palabras para Diciembre. Soy de ese tipo de personas que celebran todas las fiestas con una intensidad e ilusión particulares y este mes en concreto, tiene todo mi cariño.

Hace tres años escribí en este blog y por estas mismas fechas algo que me gustaría volver a compartir :

«Ha sido el comienzo de un descubrimiento, de un yo misma que se levantó con más ganas de luchar y conocer más mundo que nunca. Una persona que decidió que el «ahora o nunca» puede ser determinante  , que se dio cuenta de que mil pasos acaban llevándote a algún lugar y que a veces , conviene no coger atajos 

Si hago balance y echo la vista atrás, solo puedo ver cosas buenas. Alguna vez me dijeron que el lugar en el que te encuentras no es más que un mero fondo para la vida que decides llevar. Lo cierto es que creo que no se podría estar más equivocado. Hay lugares que te hacen ser más y Madrid me ha dado eso.

Creo que limitarse nunca debería ser la opción ganadora. Creo que a veces nos reprimimos a no hacer algo que de verdad nos pellizca el corazón desde dentro y nos sobrecoge …. por miedo y éste sólo tendrá la inmensidad que nosotros queramos regalarle .

He disfrutado de crecer y no me refiero con esto a esas pequeñitas arrugas que se asoman cerca de las mejillas para recordarnos que debes seguir dibujando esas sonrisas , me refiero a ese crecimiento que permite coger escaleras para saltar cada muro interno. Saber que las compañías solo deberían sumar , que el amor ha de ser soporte , impulso  e ilusión. 

Me he recordado que un traspiés no puede suponer el derribo de una torre.He aprendido que siempre hay tiempo para ser  y que por suerte, gozamos de la libertad de elegir quién queremos ser . Que huir nunca es la salida para un problema y me he dado cuenta de que ver y observar distan más de lo que creemos y que la felicidad únicamente debería depender de nosotros mismos, de la posición que decidamos tomar frente al mundo.

He soñado más que nunca y qué sensación tan placentera. No nos privemos de algo tan sencillo , no dejemos de crear metas, de sumar aspiraciones, de pedirnos más y mejor .

Y sobre todas las cosas, he sido consciente de que dar importancia a las cosas que realmente la tienen es fundamental. Que se mantenga el mismo número de comensales en la mesa año tras año, que sigas llamando a tu mejor amigo a las tantas de la noche para contarle a saber qué, que sigas dando las buenas noches a la persona que quieres , que sigas tomándote esa taza de café en los inviernos fríos, que sigas manteniendo los pies en la tierra y las ilusiones a cien palmos por encima del cielo.»

Diciembre siempre me ha invitado a detenerme por unos segundos y regalarme tiempo. Ha hecho que frene en seco y mire hacia atrás para ser consciente de hasta dónde he llegado y que todo lo andando, siempre lleva a algún lugar. Diciembre siempre ha llegado en el momento justo para susurrarme que nunca debemos dejar de brindar pues siempre habrá alguna razón para ello , que acumular sueños está bien pero mejor aún está salir en busca de ellos, que nunca hay suficiente turrón en el armario ni suficientes ilusiones a la espalda .

Diciembre me ha reafirmado que más vale la calidad que la cantidad , que he de seguir alimentando las ganas de ver mundo , que no dude en retirar de la mochila aquello que aumenta el peso, que no hay nada más real que ser fiel a uno mismo.

Diciembre me ha regalado la bonita sorpresa de tres años más tarde, volver a sentirme identificada con esas palabras que le escribí.

Espero que tengáis una Navidad maravillosa , donde tengan cabida todas y cada una de vuestras ilusiones.