Y allí estaba ella, sonriendo al día . Ya había tomado su café con sabor a otoño y estaba decidida a ponerse esos zapatos que la hacían sentir tan princesa como cualquier protagonista de esos cuentos que recordaba con nostalgia y la trasladaban a una infancia repleta de matices . Camisa blanca ,para reafirmarle que hay simplicidades que poseen la fuerza de un huracán y que a veces , debemos huir de la complejidad para encontrarnos. Por último, pantalones encerados dignos de la bella Olivia Newton-John para afrontar cualquier escenario posible.

Hay combinaciones que siempre resultan ganadoras. Prendas que son un básico de armario que resultarán tan versátiles que siempre encontraremos un hueco para ellas. La camisa blanca,unos pantalones encerados , un bolso negro … son algun@s de estos must have que guardaremos con mimo.

El blanco favorece porque es muy luminoso y una prenda negra siempre hace que afines tus contornos y si además, eliges un pantalón por encima del tobillo … alargas tus piernas .

Hazte con una blusa blanca que puedas reutilizar y conjúntala con un pantalón con cierto toque elegante.Os hablaba al comienzo de versatilidad porque es un outfit perfecto para diferentes contextos , una opción perfecta para una cena o también para un día ajetreado en la oficina.

Además, si juegas con los volúmenes arriba y abajo ,podrás disimular o reforzar las partes que elijas.

En cuanto al pantalón, se adaptan a tu silueta como una segunda piel y creo que tienen un punto cañero y sexy que le otorga muchísimo carácter.

Como zapatos, he elegido unos de tacón Kitten ;destacan porque el tacón es bajo pero fino como el de aguja. Se hicieron famosos por Audrey Hepburn ya que era una fan absoluta. Sus tacones tienen una longitud de 1,5 – 5 cm y una ligera curvatura al unirse al zapato. Son ideales para vestir de manera formal pero sin renunciar a la comodidad.

Me encantaron su estilo recubierto de lentejuelas ;me enloquecen ya que sus destellos tienen el poder de explotar tu lado más sofisticado.

Las lentejuelas remontan su origen a los finales del Reino Antiguo en Egipto, cuando las nobles mujeres de los faraones engalanaban sus atuendos con plumas y  lentejuelas de oro, plata o bronce como muestra del máximo poder y lujo.

Hoy en día, estos ornamentos suelen ser plásticos y cubren todas las prendas de nuestro ropero y también complementos.

Reinan tanto a plena luz como cuando cae la noche ; no conocen tiempo ni fronteras.

Busquemos la diferencia , apostemos por aquello que consiga ir un pasito más allá. Abalorios que reinventan y otorgan exclusividad a una base diseñada con un mimo