El verano pide , casi sin querer , intensidad y ganas de más como punto de partida. Y en lo que respecta a la moda, vida en tonos de color , alegría envuelta en tela.

Hoy os enseño un vestido de Dokotoo que no podría ser más propio para la estación que nos envuelve.

Los vestidos son ese tipo de prendas que tienen presencia en nuestros armarios durante todo el año pero que en primavera y verano se hacen claramente protagonistas y ocupan un hueco privilegiado. Y es que son increíblemente fáciles y cómodos de llevar, sientan bien y te hacen el look al completo sin necesidad de grandes añadidos.

En definitiva, son ese tipo de prendas que se convierten en una elección fácil por cada una de las características que las conforman .

Tal y como os comentaba al inicio del post, el que os enseño hoy es de Dokotoo y me encanta por varias razones. En primer lugar , el color me fascina . Creo que resalta nuestras facciones y va perfecto para todo tipo de pieles. Aporta muchísima luz.

En segundo lugar, la particularidad en cuanto al diseño del escote creo que le da un punto de originalidad y diferenciación . Valoro mucho este tipo de detalles a la hora de decantarme por una prenda u otra. También consigue que esa zona se vea destacada .

Por último, las mangas abullonadas y el largo son dos puntos que consiguen poner el broche de oro a nuestra pieza. Las mangas nos darán volumen en la zona superior que consigue un bonito equilibrio con la zona inferior y la caída del vestido.

El largo si que es un punto basado más bien en un gusto personal porque aunque adoro los vestidos cortos, los que tienen ese largo que casi podría tocar el suelo pero que se quedan unos centímetros por encima, me fascinan.

Lo he combinado con unas sandalias de cuña media súper cómodas en color dorado y un bolso negro en detalles también dorados que se han convertido en un favorito que no puedo dejar de incluir en mis outfits. Es increíble lo versátiles que son ambos .

Nunca fue de medias tintas, tampoco de dejar pasar el tiempo sin cesar en el intento de cobijarlo entre las manos. Creía en la poesía tanto como en la fuerza de las pequeñas cosas, hizo de su piel un mantra dispuesto a ser faro en los momentos de alto en el camino. Ponía los sueños en línea recta para visualizar la meta , incluso antes de aproximarse a la línea de salida.

Nunca fue de quedarse con las ganas

-ohyepblog