Hasta hace unos diez años, tendría yo catorce más o menos y por situarlo en algún momento concreto,  mi color favorito era el amarillo. Y ya puestos, no un amarillo cualquiera . Más bien ese amarillo intenso con el que coloreabas un círculo defendiendo orgullos@ que se trataba de un sol resplandeciente.

Pulsa en el título para seguir leyendo

Hay un sin fin de colores pero estoy segura de que  solo algunos afortunados son especiales para nosotros. Puede que tengamos uno que nos hace sentir las reinas del mundo, otro para esos días en los que necesitamos una pizca de suerte y actúa de amuleto, otro que sin saber por qué te atrapa …

El vestido que os enseño hoy es especial por dos razones. En primer lugar, me recuerda a mis años de Picasso donde solo quería inundar cualquier papel de amarrillo y en segundo, me lo regaló mi hermana.

 

Es un vestido que se adapta a la perfección a nuestro cuerpo,es femenino y elegante gracias a sus detalles en los hombros y su acabado.

En cuanto a las sandalias, creo que se van a convertir en todo un indispensable en mi armario este verano . Son tan cómodas como versátiles y su tacón ancho nos permite enfrentarnos a cualquier jornada maratoniana .

Además, es indudable que su estampado no podría ser más acorde a esta estación y resultan muy favorecedoras.

“Todo cambia y nada permanece. Y no habría belleza, ni danza, ni movimiento si las estaciones no alborotaran los colores y el follaje de los arboles no se desprendiera amarillo en el atardecer.”
GIOCONDA BELLI