Querido 2022, te debo esto y mucho más . Toca decirte adiós pero con las ganas de más en recurrente, con el buen sabor de boca que deja el orgullo personal, con la imaginación disparada y en definitiva, con las intenciones dispuestas a lograr victoria.

Confieso que nunca he tenido miedo a las despedidas. Siempre he pensado , puede que erróneamente, que arrancar de raíz es mucho mejor que poner una tirita , que tomar distancia no es una vía de escape si no la oportunidad de un nuevo comienzo y que , absolutamente todo, son etapas.

Aún así , la premisa se me resiste cuando intento aplicarla a los años y más aún con los que son como éste , en el que lo positivo ha desajustado del todo la balanza.

Un año que me ha enseñado que la vida, entre otras muchas cosas, es un vaivén donde al final , más tarde o más temprano y posiblemente no en el momento que nos gustaría , el equilibrio irrumpe para poner orden .

Que me ha vuelto a recordar que las oportunidades llegan siempre que se buscan , que la suerte empieza a estar cansada de tanto reclamo sin ánimo de lucro, que debemos cambiar el discurso para con nosotros mismos y ser los primeros en darnos valor , que extendamos esto último a nuestras compañías y cerremos la puerta a todos aquellos que intenten tirar ese trabajo por tierra y que no debemos caer en el error de aferremos a lo volátil.

Un año donde he estrujado el tiempo y cuanto me ha gustado. Donde he seguido apostando por mí y le he dado prioridad a toda idea que rondaba mi mente anticipando como resultado que aquello me haría un poquito más feliz.

Ya os adelanto que no siempre ha salido bien , pero no se ha quedado nada en el tintero y qué bien sienta.

Un año donde he seguido viajando , compaginando proyectos, lidiando con un estrés casi amigo , aventurándome a conocer ,y soltando lastre siempre que ha sido necesario.

Un año donde también ha habido inquietud y la frialdad que siempre acompaña a las dudas , donde ciertos miedos han seguido teniendo hueco pero con una diferencia , ser consciente de que allí estaban y que poco a poco, debo ir ganándoles terreno.

Un 2022 donde me he dejado llevar más y le he dado minutos de descanso a una mente ,en ocasiones , atropellada por la pretenciosa idea de abarcar todo lo posible , incluso cuando no hay cabida para más.

Donde me he rodeado de gente y diría que ha sido una de mis prioridades casi sin querer ,ni con la intención de buscarlo, pero inmensamente feliz también aquí por lo vivido.

Un año donde , y esto ya lo sabía, Madrid nunca ha dejado de sorprenderme ni la intensidad que con ella lleva.

Un año que me ha enseñado a despejar las cortinas de humo que forman las expectativas , a no tener que conformarme con la incertidumbre , a aceptar el » más » que siempre está apretando las tuercas porque así eres , a darme tiempo , a saltar sin conocer ni de lejos el resultado, a darle más protagonismo a la impulsividad , a no dejar para mañana , a consentirme y mucho.

En definitiva, un 2022 que me ha hecho sentir inmensamente afortunada y tan feliz,que lo recordaré siempre con cierta nostalgia. Pero de la bonita, de esa que deja pedazos de anhelos deseando repetir la hazaña.

Así pues,

Bienvenido 2023 ,

mi lista de objetivos viene cargada.