Siempre me ha gustado el color amarillo, de pequeña era mi favorito – ahora no sabría decir cuál exactamente ocupa el primer puesto  – , creo que tiene una energía especial. Cierto poderío que no deja indiferente a nadie  y aunque ciertas supersticiones intentan manchar su nombre, su legado habla por sí mismo.

Lo hemos visto en pasarelas, Street style y en tantos ámbitos que sería tremendamente tedioso mencionarlos. Es un color vivo para valientes, un color que a mí personalmente me aporta muchísima calidez y energía, un matiz de alegría  en prenda.

Y todos esos atributos son los que aporta al look. He decidido dejar que sea luz y que obtenga protagonismo al combinarlo con un color neutro y clásico como el negro y dando también, toques blancos.

La chaqueta es de Nora Cora  y  me encantó desde que la vi en la web por lo que no reprimí deseo alguno y ya está incorporada a mi armario jiji.

Su punto es  perfecto para esta época del año. El tamaño de sus botones y el material me transporta a épocas pasadas  y esa sensación me encanta, especialmente cuando veo que prendas se actualizan con el paso de los años pero sin abandonar  el patrón originario.

La capucha  aquí es un extra que la dota de originalidad, a mi parecer,  y que va en perfecta sintonía con el diseño general de la prenda en sí.

Como os decía al inicio, he optado por colores neutros. Un cuello vuelto , que ya os adelanté en post anteriores que es uno de mis básicos infalibles para el otoño e invierno, y unos shorts de tull que generan volumen en la parte inferior y se adaptan perfectamente a nuestro cuerpo .

Las medias de topitos han sido un regalo de mi hermana y no me pueden gustar más. Son un acierto hecho accesorio, una monería convertida en transparencia, un estampado que aporta y suma. Junto con la boina, me trasladan a París. A ese “aire “parisino que nos inunda a todos en nuestra mente cuando pensamos en una ciudad tan hermosa como icónica.

Y hablando de regalos, las Converse de doble suela negras se han incorporado alegremente al vestidor gracias a mis papis. Os hablé en un post  del tipo de calzado que consideraba un total imprescindible y, como no podía ser de otra forma, las Converse estaban incluidas.

Son comodísimas, se sujetan perfectamente al pie  – tobillo gracias a su forma y  son aptas para cualquier estilo y combinación. Además, la doble suela añade centímetros sin restar ni un ápice la comodidad de la que os hablo. ¿Se puede pedir más? ¡Imposible!