Ya en los años setenta, las prendas de un estilo más desenfadado y con un estampado tie – dye tomaron cierta fuerza que las posicionó muy positívamente . Tanto es así que han ido manteniendo su presencia década tras década, hasta ahora. Su originalidad y ese degradado y entremezclado del color , son dos de sus puntos fuertes.

Lo cierto es que llevaba tiempo buscando un vestido con este estampado y que me permitiese llevarlo tanto de una manera más formal como optar por una forma más comfy. Este de Noracora reúne todo lo que tenía en mente y el color me parece súper favorecedor para el verano. Creo que resulta súper bonito en pieles claras y también en pieles morenas , resaltando nuestros rasgos.

Precisamente por la intensidad del color , he decidido seguir jugando con esa gama cromática y no salir de ella al optar por complementos y accesorios en tonos muy similares. Ya sabéis que los looks monocolor me encantan y aunque creo que optar por una misma tonalidad o similares , posee un doble rasero y según qué color y qué prenda podemos caer en recargar visualmente o en que el resultado sea el no deseado, en muchas otras ocasiones , cada elemento suma y contribuye al outfit de una forma muy particular que denota identidad y resulta muy favorecedor.

Volviendo al vestido, su diseño con patrón y caída recta hacen que sea muy cómodo de llevar . No es nada ceñido pero no por ello se pierde nuestra silueta. Su escote en pico consigue que la zona del cuello se vea visualmente más alargada.

También sería una prenda ideal para un día de playa , para combinarla con unas cuñas o con unas convers . Admite multitud de opciones por lo que contamos con una amplia versatilidad.

Lo he combinado con unas sandalias de tacón ancho y un juego de tiras en la zona del tobillo. Cuando compré estas sandalias, no me habría imaginado lo mucho que las utilizaría y el uso que les daría. Suben cualquier look y dan ese punto añadido a aquellos que sean más sencillos .

Son increíblemente cómodas y sujetan perfectamente por lo que son unas buenas aliadas para cualquier jornada . Las he puesto con jeans , faldas y vestidos y en todas las posibilidades les ha dado un toque tan personal como femenino. Una compra de la que estoy especialmente contenta.

En cuanto al bolso, no quería algo ni muy pequeño ni tan grande que restara comodidad a nuestro look. La opción que os muestro es el tamaño perfecto para un día a día sin tener que llevar grandes cargas y para contar con todo lo necesario. La cadena es regulable por lo que puede ajustarse a dos medidas y el material lo dota de una ligereza extra.

«Ver la vida de color de rosa». Siempre he visto en esa expresión una sombra que me hacía dudar de si estaba cargada de una connotación más negativa que positiva. Hoy os digo que … ¿por qué no?. Ver la vida con un color aterciopelado, con un color que posee una base de dulzor indiscutible, de calma , de esa sensación entre algodones que tanto nos gusta buscar aunque a veces no seamos consciente ni de ello. Creo que la vida deja que seamos nosotros mismos quien le demos el color , que nos deja ser pintores de nuestros propios cuadros dejando una paleta abierta al impresionismo , al modernismo o al estilo que más te identifique . Creo que no hay nada negativo en verla de color de rosa , que a veces se necesitan colores así para lidiar con cierta oscuridad , aferrarnos al lado bueno de las cosas o simple y sencillamente, pintar paredes de nuestro color favorito. – ohyepblog