Abrigando Los Días

Se acerca el frío y es inevitable que poquito a poquito nuestro armario vaya dando un
giro de 360o y esté repleto de prendas mulliditas entre las que perderse .

 

Adoro el otoño y más aún el invierno y adoro la ropa de esta época del año . La
superposición de capas ,las chaquetas que te
envuelven y te acogen , los tejidos calentitos, las prendas de punto que actúan casi de
una segunda piel , buscar el calor de cada manta a la hora de dormir y el olor de un
buen café por las mañanas. Ver como las hojas deciden partir de sus árboles y tiñen
de marrón los suelos para recordarnos que la belleza no reside en las cosas más
grandes.

 

 

 

 

Pues bien , hoy os quiero enseñar una de esas prendas que añado orgullosa a mi
armario.
Se trata de un abrigo precioso que ha supuesto todo un amor a primera vista por varias
razones:
En primer lugar, el color. Ya sabéis que los colores negro – blanco y gris me pierden y éste
abrigo sabe jugar con sutileza con todos ellos. Es una prenda que refleja la versatilidad hecha
tejido y que nos da la posibilidad de hacer un millón de combinaciones.

Un color capaz de todo que siempre ha sido y será un claro protagonista.


Metropolitano, clásico, elegante , actual y clásico a la vez, urban y chic, femenino y
masculino al mismo tiempo … lo tiene todo .

En segundo lugar y tal y como os adelantaba en la introducción , en las estaciones
más frías siempre apuesto por abrigos y chaquetas 
que me abrazan y me arropan . Busco tejidos y estructuras que envuelvan mi cuerpo y
me protejan del frío sin renunciar por ello a un diseño bonito.

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